jueves, 23 de abril de 2015
sábado, 4 de abril de 2015
fundacion mitica de Buenos Aires
Historia de la ciudad de Buenos Aires
«Historia de Buenos Aires» redirige aquí. Para la historia de la provincia homónima, véase Historia de la Provincia de Buenos Aires.
Buenos Aires a vista de pájaro, litografía de D. Dolin, circa 1865.
Debido a la gran centralización que existe en la Argentina, muchos sucesos relativos a la historia de la ciudad de Buenos Aires coinciden con la historia del país. Por esta razón, aquí se trata principalmente el desarrollo institucional de la ciudad, desde su fundación hasta la sanción de la Constitución de la ciudad de Buenos Aires, incluyendo su nombramiento como capital del Virreinato del Río de la Plata y su federalización.
La ciudad de Buenos Aires tuvo dos fundaciones. La primera en 1536 por Pedro de Mendoza (destruida en 1541 por los propios habitantes a raíz de las constantes amenazas de los nativos), y la segunda en 1580 por Juan de Garay y en ambas ocasiones perteneció al Virreinato del Perú del Imperio Español. En 1776 fue designada por el Rey de España, capital del recién creado Virreinato del Río de la Plata. Durante la primera de las invasiones inglesas, ocurrida en 1806, la ciudad fue ocupada por fuerzas armadas inglesas y quedó por unos meses bajo la bandera del Reino Unido. En 1810, los pobladores de la ciudad realizaron la Revolución de Mayo, que expulsó al virrey, estableció una junta de autogobierno y dio inicio a la guerra por la independencia de Argentina. Durante el gobierno de Bartolomé Mitre se dictó la Ley de Compromiso, por la cual fue la sede del Gobierno Nacional y, a su vez, de los poderes públicos provinciales. Finalmente, en 1880, durante el gobierno de Nicolás Avellaneda, fue federalizada. El Gran Buenos Aires fue uno de los principales destinos del proceso inmigratorio que tuvo la Argentina. En 1913 se inauguró el Subte de Buenos Aires, primer metro de Iberoamérica. Tras la Reforma de la Constitución Argentina de 1994 la ciudad pudo contar con su propia Constitución y con un gobierno autónomo de elección directa.
Índice [ocultar]
1 Situación previa a la fundación
2 Primera fundación
2.1 Sitio de la primera fundación
3 Segunda fundación y desarrollo durante la época colonial
3.1 Segunda fundación
3.2 Buenos Aires, capital de Gobernación
3.3 Organización de la ciudad en la época colonial
3.4 Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata
3.5 Invasiones sufridas en la época colonial
4 De la Revolución de Mayo a la federalización de la ciudad
4.1 De la Revolución de Mayo al gobierno de Martín Rodríguez (1810-1824)
4.2 El congreso de 1824 y la presidencia de Rivadavia (1824-1829)
4.3 Buenos Aires durante el gobierno de Rosas (1829-1852)
4.4 Desde la caída de Rosas hasta la unificación del país (1852-1860)
4.5 Buenos Aires, capital provisoria de Argentina (1860-1880)
4.6 Federalización de Buenos Aires
5 Desde la Federalización al Cuarto Centenario
5.1 De 1880 a 1910
5.2 Desde 1910 a 1936
6 Del Cuarto Centenario a la Autonomía
6.1 De 1936 a 1970
6.2 De 1970 a 1996
7 Desde la sanción de la constitución de la ciudad
7.1 Fines del siglo XX
7.2 Siglo XXI
8 Traslado de la capital
9 Bibliografía
9.1 Notas
10 Véase también
Situación previa a la fundación[editar]
En los tiempos previos al descubrimiento por parte de los europeos era una llanura grande que se confundía con el horizonte. La población original se dedicaba a la caza de guanacos y ñandúes, aún no se conocía el término "pampa", nombre de origen peruano que se usa en todo lo que no tiene un nombre equivalente europeo mediante palabras y vocablos tomados del lenguaje original local.1
Los pueblos originales eran los tehuelches, nómades ubicados sobre la ribera sur, los querandíes cuyo territorio llegaba hasta el río Samborombón. En la otra costa del río, lo que hoy es Uruguay se ubicaban los charrúas que cazaban en las llanuras herbosas. Los pueblos no conocían la navegación, por lo tanto no se conocían entre ellos.
Previo al laberinto de la ciudad se encontraba el laberinto de ríos, arroyos y canales del delta del Paraná que con el correr del tiempo iba formando nuevas islas y otras se desintegraban. En esta geografía se encontraban los guaraníes que se dedicaban a la pesca. Paraná significa "pariente del mar" en lengua guaraní.2
En el lugar donde finalmente se asentaría Buenos Aires había un desierto (no en el sentido literal de la palabra porque había una llanura atravesada por ríos y por tribus de indios) y, según el escritor Jorge Luis Borges, Buenos Aires no podrá contar como otras ciudades del Nuevo Mundo con una identidad indígena sino que deberá imponer su propio entorno y los que "humanizaran" el espacio son los rebaños de origen europeo, no los hombres.3
Primera fundación[editar]
Dibujo de Buenos Aires, poco después de su fundación.
Según la versión oficial la primera expedición que llegó al Río de la Plata fue la de Juan Díaz de Solís en enero en 1516, que desembarcó en las costas de Uruguay. Luego de esta instalación, Solís es atacado y muerto por los indios de la zona. Fue devorado por antropófagos según cuentan cronistas. Sobrevivió al ataque el grumete Francisco del Puerto quien fue tomado como prisionero. La tripulación de Solís que aguardaba en la flota en mar abierto intentó regresar a España cuando se enteraron de la masacre pero naufragaron en el golfo de Santa Catalina, lugar donde eran frecuentes las tempestades.4
Algunos de los sobrevivientes del naufragio fueron recibidos por los guaraníes estableciéndose en Los Patos, Alejo García entre ellos. Permanecieron en ese lugar durante varios años aprendiendo la lengua y las costumbres locales. Además escuchaban las profecías milenaristas de los chamanes indígenas que hablaban de la existencia de una Tierra sin Mal, que los pobladores debían alcanzar para librarse de la muerte y de otro tipo de sufrimiento, se hallaba en el imperio Inca que los españoles recién descubrieron en 1532 y se mezclaba con el reino del Rey Blanco donde se ubicaba la sierra del Plata. García con el deseo de descubrir esa comarca reclutó un ejército de indios y los condujo más allá de las Cataratas del Iguazú y el río Paraguay, pasando los límites del Chaco. Encontraron un depósito de objetos de oro y plata. Al regresar, muere García en una escaramuza, los sobrevivientes llegaron a la costa de Santa Catalina en 1526 donde encontraron a dos compañeros de García a quienes les narraron los descubrimientos y le mostraron el botín que anunciaba las riquezas de la zona.5
El relato con el descubrimiento de García llegó a la costa del Brasil, a los oídos del navegante veneciano Sebastián Caboto, en ese momento en ruta hacia las Molucas, y con su flota fondeada en Pernambuco. Al oír las aventuras de García cambia su proyecto y decide dirigirse a la comarca de las riquezas. Ancló en el cabo de Santa María (actualmente Punta del Este) donde hizo construir una embarcación que pudiera navegar el Mar Dulce. Recibió la visita del ahora experto en lengua guaraní y conocedor de la región, Francisco del Puerto quien se ofrece a conducirlos.6
Cuatro años más tarde, la flota de Hernando de Magallanes costea el litoral de la actual provincia de Buenos Aires y descubre el estrecho de Todos los Santos el 21 de octubre de 1520. Pero recién, en junio de 1527, Sebastián Caboto, se interna en el Río Paraná y funda el Fuerte Sancti Spiritu; luego regresa en 1530 a España, llevando consigo la leyenda de "La sierra de Plata y las tierras del Rey Blanco". Esta leyenda fue la que indujo a Carlos I a financiar la expedición ultramarina de Pedro de Mendoza en 1536.7 4 Antes que Solís arribaron Vicente Yáñez Pinzón y Américo Vespucio y el propio Solís hizo un arribo previo a esta zona en 1512 dándole el nombre de Mar Dulce a la zona creyendo que comunicaba con el Pacífico que en 1513 descubrió Balboa.4
Pedro de Mendoza fue nombrado el 22 de agosto de 1534 Primer Adelantado, Gobernador y Capitán General, por decreto del rey Carlos I de España. Mendoza había ocupado cargos en la corte real de Carlos I y participó en varias campañas militares en Italia y Alemania, siendo parte del saqueo (Saco de Roma) el 6 de mayo de 1527. A pesar de sufrir de "mal de Nápoles", partió el 24 de agosto de 1535 desde Sanlúcar de Barrameda, con el encargo de fundar al menos cuatro ciudades. Su expedición estaba integrada por más de mil doscientos hombres trasladados por catorce navíos, además de caballos y vacas que al escapar y reproducirse formaron las primeras manadas, alcanzando para la llegada de Juan de Garay, miles de animales. Los hombres fueron fáciles de reclutar puesto que Hernando Pizarro había exhibido en Sevilla el oro de los Incas que trajo del Perú, además Carlos V autorizó a trasladar doscientos esclavos provenientes de la isla de Cabo Verde o de la costa de Guinea para poblar la región. Los conquistadores Hernando de Jerez y Juan Núñez recibieron idéntica autorización.8 En total había 2500 españoles y 150 extranjeros –portugueses, alemanes, flamencos y holandeses- que se embarcaron en un navío arrendado por Sebastián Neithard y Jacobo Welser, éste último miembro de una familia de banqueros de Augsburgo. Entre los viajeros había una veintena de nobles con título, dos o tres caballeros de una orden militar y algunos capitanes de los tercios de Italia, hijos de familias nobles, y algunas mujeres: María Davila, amante de Mendoza, Catalina Pérez, que se embarcó en Tenerife, Islas Canarias, Elvira Pineda, Mari Sánchez y Catalina Vadillo. Además de catorce monjes- jerónimos y religiosos de la orden de la Merced, un médico, Hernando de Zamora y el hermano de Teresa de Ávila, Rodrigo de Cepeda que perdiera la vida poco después en el Paraguay.9 Esta cifra de pasajeros no está confirmada por todos los historiadores, unos hablan de 1500 pasajeros y que una cierta cantidad de nobles acompañaron a Mendoza: 20 hidalgos, 4 alemanes, 4 ingleses, 5 franceses, 4 italianos y 33 portugueses.10
Comandada por Mendoza y piloteada por Gonzalo de Acosta, la flota alcanza el río Paraná Guazú en la Epifanía de 1536 donde divisan cerca de 2 mil indígenas charrúas en la orilla, por lo que Mendoza decidió desembarcar en la orilla sur donde realizó la primera fundación de lo que Mendoza llamó Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire, lo cual ocurrió el 2 de febrero de 1536 (o 3 de febrero según otros historiadores) en el borde del río (denominado Riachuelo), y según algunos historiadores su función no era la de convertirse en ciudad, sino que el fuerte fue instalado por motivos estratégicos, para ser utilizado en la defensa de la zona. El fuerte estaba construido en forma precaria, rodeado por un muro de tierra de 150 varas por lado y casi dos metros de alto, y una fosa con una empalizada. En el fuerte había varios ranchos construidos de barro y paja, utilizados como viviendas, y cinco iglesias.11 12 La zona estaba habitada originariamente por aborígenes pampas conocidos como querandíes.13
Durante quince días la expedición fue provista de alimentos por los querandíes pero al decimoquinto día dejaron de llevarle provisiones. Cuando Mendoza envió un contingente para reclamar los alimentos fueron atacados por los indígenas en pie de guerra. Mendoza respondió violentamente con trescientos mercenarios lansquenetas y treinta jinetes que cayeron sobre los querandíes; estos arrojaron sobre los españoles una lluvia de flechas y lanzaron piedras atadas con cuerdas hechas con tripas que hicieron caer a los caballos (esta arma arrojadiza se incorporó a la cultura gauchesca con el nombre de "boleadoras"). La mitad de los hombres es diezmada y a esta zona se la empezó a conocer como La Matanza. Más precisamente ocurrió en el lugar donde ahora se encuentra el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.12
Con el correr del tiempo las enfermedades, los ataques indígenas, las peleas internas y la imposibilidad de obtener una cantidad considerable de víveres, redujeron significativamente la población. En mayo de 1536, o abril de 1537, según otros autores, Mendoza envió a Juan de Ayolas hacia el norte, bordeando las costas del Río Paraná, con la misión de obtener víveres para el fuerte. Al morir Ayolas, la tarea quedó a cargo de Domingo Martínez de Irala, quién se dirigió al fuerte de Asunción.14 15
Por otro lado los indígenas buscaron la forma de echar a los extranjeros. Cuatro tribus rodearon el campamento e incendiaron los techos de las casas. Únicamente se salvó la de Pedro de Mendoza porque estaba hecha de tejas; además quemaron cuatro barcos que fondeaban en las cercanías. La población se defendió a los cañonazos, los que hicieron retroceder a los indios, pero el fuerte debió ser abandonado y la gente se refugió en las naves.
Isabel de Guevara escribió una carta explicando la situación, describiendo como se ocupaba de los hombres cansados, curándoles las heridas, lavando la ropa, cocinando como se podía, turnándose las mujeres como centinelas, armando las ballestas y exhortando a los soldados a recorrer el campo.
Mendoza había partido rumbo a la isla de Lobos, a la altura de Punta del Este con una expedición que finalmente se amotinó y dejó en tierra a sus leales pero el agravamiento de la sífilis que sufría lo paralizó a medias y debió volver al campamento. Posteriormente dejó la expedición en manos de Irala y volvió a España en abril de 1537 llevando todos sus bienes consigo, muriendo en viaje a la altura de Brasil.
La noticia del fallecimiento del adelantado la da el conquistador Gonzalo de Mendoza que arribó con tres naves con marinos de la expedición de Caboto y ex desertores que permanecían en Santa Catalina. Algunos conocían la zona, dominaban el guaraní y eran acompañados por indios con sus mujeres e hijos. Al conocerse la noticia de la desaparición de Pedro de Mendoza se abre una crisis por la sucesión del mismo. Irala, -que sostiene que Ayolas le dejó el mando antes de desparecer en el bosque-, Ruiz Galán quien, basándose en la confianza que le testimoniara Mendoza, se convierte de hecho en gobernador. Trató de mantener el orden en el campo donde reinaba el hambre, ordenó cortar la oreja de un hombre que fue sorprendido intentando robar una lechuga y de otro que se robó un rábano. Los numerosos jaguares y leopardos obligaban a los conquistadores a hacer sus necesidades fuera de la empalizada acompañados por hombres armados.
El cronista Ruy Díaz de Guzmán relató la vida de las primeras generaciones de los conquistadores del Río de la Plata. "Todo sirve de alimento: sapos, culebras, carroña y la misma carne humana. Dos personas a escondidas recortan jirones de carne de un colgado a quien ejecutaron por robar un caballo y se los comen." Este hecho sirvió de inspiración para que Luis Miranda de Villafañe escribiera un poema comparando la tierra del Río de la Plata con la de una viuda que asesina a sus maridos españoles y necesita un esposo fuerte y animoso.
Las cosas que allí se vieron, no se han visto en escritura: comer la propia asadura de un hermano Oh! juicio soberano
A finales de 1538 llegó a la zona del Río de la Plata el veedor real Alonso de Cabrera, quien portaba la Real Cédula que designaba al sucesor de Pedro de Mendoza, Juan de Ayolas, quién había muerto durante la expedición. Al dirigirse a Asunción Cabrera designó, en lugar del fallecido Ayolas, a Domingo Martínez de Irala, quien ordenó el abandono y destrucción del fuerte de Buenos Aires: "Por cuanto yo, Domingo Martínez de Irala, teniente de gobernador por el muy magnífico señor Juan de Ayolas, gobernador y capitán general de estas provincias del Río de la Plata, por suma he determinado de llevar la gente que estaba en el puerto de Buenos Aires para la juntar con la que está arriba, en el Paraguay...”.16 Los habitantes del fuerte finalmente fueron trasladados a Asunción en 1541.17
Sitio de la primera fundación[editar]
El sitio de la primera fundación aún es discutido: muchos, guiándose en lo escrito por Don Pedro de Mendoza, han supuesto que el primer asiento fue en lo que es el actual barrio de La Boca (esta teoría fue defendida por Paul Groussac), mientras que historiadores como Guillermo Furlong han llegado a suponer que el primer asentamiento fue en el actual barrio de Parque Patricios. Mucho más cierto parece ser lo opinado por Gutiérrez Nájera: la primera fundación de Buenos Aires se habría realizado en "Las Puntas de Buenos Aires", esto es en el altozano donde actualmente se encuentra el Parque Lezama, estando delimitada la primera ciudad al norte y oeste por el arroyo de Granados (o Tercero del Sur), y al este por un antiguo brazo del Riachuelo (Riachuelo de Los Navíos), que se encontraba separado del Río de la Plata por una baja y anegadiza isla llamada "de Los Pozos". Ese brazo del Riachuelo (con su antigua boca) quedó cegado durante el s. XVII.
Sin embargo, aún (julio de 2007), no se han encontrado relictos que constaten fehacientemente la ubicación de la primera ciudad de Buenos Aires. Tal curiosidad se explica por lo endeble y perecedero de los materiales con que fue edificada; los europeos al abandonarla llevaron consigo todo lo que les fue dable, los aborígenes (het y chanás) tomaron como botín o destruyeron lo remanente. Que algunos aborígenes tomaran elementos de la primera fundación explica la hipótesis dada por Federico Kirbus en la década de 1970: según Kirbus el primer solar de la ciudad fue en las cercanías de la actual ciudad de Belén de Escobar, más exactamente en el paraje actualmente llamado El Cazador. Kirbus afirma esto porque en tal lugar se encontraron balas de arcabuz y cerámicas europeas con dataciones correspondientes a inicios del siglo XVI
«Historia de Buenos Aires» redirige aquí. Para la historia de la provincia homónima, véase Historia de la Provincia de Buenos Aires.
Buenos Aires a vista de pájaro, litografía de D. Dolin, circa 1865.
Debido a la gran centralización que existe en la Argentina, muchos sucesos relativos a la historia de la ciudad de Buenos Aires coinciden con la historia del país. Por esta razón, aquí se trata principalmente el desarrollo institucional de la ciudad, desde su fundación hasta la sanción de la Constitución de la ciudad de Buenos Aires, incluyendo su nombramiento como capital del Virreinato del Río de la Plata y su federalización.
La ciudad de Buenos Aires tuvo dos fundaciones. La primera en 1536 por Pedro de Mendoza (destruida en 1541 por los propios habitantes a raíz de las constantes amenazas de los nativos), y la segunda en 1580 por Juan de Garay y en ambas ocasiones perteneció al Virreinato del Perú del Imperio Español. En 1776 fue designada por el Rey de España, capital del recién creado Virreinato del Río de la Plata. Durante la primera de las invasiones inglesas, ocurrida en 1806, la ciudad fue ocupada por fuerzas armadas inglesas y quedó por unos meses bajo la bandera del Reino Unido. En 1810, los pobladores de la ciudad realizaron la Revolución de Mayo, que expulsó al virrey, estableció una junta de autogobierno y dio inicio a la guerra por la independencia de Argentina. Durante el gobierno de Bartolomé Mitre se dictó la Ley de Compromiso, por la cual fue la sede del Gobierno Nacional y, a su vez, de los poderes públicos provinciales. Finalmente, en 1880, durante el gobierno de Nicolás Avellaneda, fue federalizada. El Gran Buenos Aires fue uno de los principales destinos del proceso inmigratorio que tuvo la Argentina. En 1913 se inauguró el Subte de Buenos Aires, primer metro de Iberoamérica. Tras la Reforma de la Constitución Argentina de 1994 la ciudad pudo contar con su propia Constitución y con un gobierno autónomo de elección directa.
Índice [ocultar]
1 Situación previa a la fundación
2 Primera fundación
2.1 Sitio de la primera fundación
3 Segunda fundación y desarrollo durante la época colonial
3.1 Segunda fundación
3.2 Buenos Aires, capital de Gobernación
3.3 Organización de la ciudad en la época colonial
3.4 Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata
3.5 Invasiones sufridas en la época colonial
4 De la Revolución de Mayo a la federalización de la ciudad
4.1 De la Revolución de Mayo al gobierno de Martín Rodríguez (1810-1824)
4.2 El congreso de 1824 y la presidencia de Rivadavia (1824-1829)
4.3 Buenos Aires durante el gobierno de Rosas (1829-1852)
4.4 Desde la caída de Rosas hasta la unificación del país (1852-1860)
4.5 Buenos Aires, capital provisoria de Argentina (1860-1880)
4.6 Federalización de Buenos Aires
5 Desde la Federalización al Cuarto Centenario
5.1 De 1880 a 1910
5.2 Desde 1910 a 1936
6 Del Cuarto Centenario a la Autonomía
6.1 De 1936 a 1970
6.2 De 1970 a 1996
7 Desde la sanción de la constitución de la ciudad
7.1 Fines del siglo XX
7.2 Siglo XXI
8 Traslado de la capital
9 Bibliografía
9.1 Notas
10 Véase también
Situación previa a la fundación[editar]
En los tiempos previos al descubrimiento por parte de los europeos era una llanura grande que se confundía con el horizonte. La población original se dedicaba a la caza de guanacos y ñandúes, aún no se conocía el término "pampa", nombre de origen peruano que se usa en todo lo que no tiene un nombre equivalente europeo mediante palabras y vocablos tomados del lenguaje original local.1
Los pueblos originales eran los tehuelches, nómades ubicados sobre la ribera sur, los querandíes cuyo territorio llegaba hasta el río Samborombón. En la otra costa del río, lo que hoy es Uruguay se ubicaban los charrúas que cazaban en las llanuras herbosas. Los pueblos no conocían la navegación, por lo tanto no se conocían entre ellos.
Previo al laberinto de la ciudad se encontraba el laberinto de ríos, arroyos y canales del delta del Paraná que con el correr del tiempo iba formando nuevas islas y otras se desintegraban. En esta geografía se encontraban los guaraníes que se dedicaban a la pesca. Paraná significa "pariente del mar" en lengua guaraní.2
En el lugar donde finalmente se asentaría Buenos Aires había un desierto (no en el sentido literal de la palabra porque había una llanura atravesada por ríos y por tribus de indios) y, según el escritor Jorge Luis Borges, Buenos Aires no podrá contar como otras ciudades del Nuevo Mundo con una identidad indígena sino que deberá imponer su propio entorno y los que "humanizaran" el espacio son los rebaños de origen europeo, no los hombres.3
Primera fundación[editar]
Dibujo de Buenos Aires, poco después de su fundación.
Según la versión oficial la primera expedición que llegó al Río de la Plata fue la de Juan Díaz de Solís en enero en 1516, que desembarcó en las costas de Uruguay. Luego de esta instalación, Solís es atacado y muerto por los indios de la zona. Fue devorado por antropófagos según cuentan cronistas. Sobrevivió al ataque el grumete Francisco del Puerto quien fue tomado como prisionero. La tripulación de Solís que aguardaba en la flota en mar abierto intentó regresar a España cuando se enteraron de la masacre pero naufragaron en el golfo de Santa Catalina, lugar donde eran frecuentes las tempestades.4
Algunos de los sobrevivientes del naufragio fueron recibidos por los guaraníes estableciéndose en Los Patos, Alejo García entre ellos. Permanecieron en ese lugar durante varios años aprendiendo la lengua y las costumbres locales. Además escuchaban las profecías milenaristas de los chamanes indígenas que hablaban de la existencia de una Tierra sin Mal, que los pobladores debían alcanzar para librarse de la muerte y de otro tipo de sufrimiento, se hallaba en el imperio Inca que los españoles recién descubrieron en 1532 y se mezclaba con el reino del Rey Blanco donde se ubicaba la sierra del Plata. García con el deseo de descubrir esa comarca reclutó un ejército de indios y los condujo más allá de las Cataratas del Iguazú y el río Paraguay, pasando los límites del Chaco. Encontraron un depósito de objetos de oro y plata. Al regresar, muere García en una escaramuza, los sobrevivientes llegaron a la costa de Santa Catalina en 1526 donde encontraron a dos compañeros de García a quienes les narraron los descubrimientos y le mostraron el botín que anunciaba las riquezas de la zona.5
El relato con el descubrimiento de García llegó a la costa del Brasil, a los oídos del navegante veneciano Sebastián Caboto, en ese momento en ruta hacia las Molucas, y con su flota fondeada en Pernambuco. Al oír las aventuras de García cambia su proyecto y decide dirigirse a la comarca de las riquezas. Ancló en el cabo de Santa María (actualmente Punta del Este) donde hizo construir una embarcación que pudiera navegar el Mar Dulce. Recibió la visita del ahora experto en lengua guaraní y conocedor de la región, Francisco del Puerto quien se ofrece a conducirlos.6
Cuatro años más tarde, la flota de Hernando de Magallanes costea el litoral de la actual provincia de Buenos Aires y descubre el estrecho de Todos los Santos el 21 de octubre de 1520. Pero recién, en junio de 1527, Sebastián Caboto, se interna en el Río Paraná y funda el Fuerte Sancti Spiritu; luego regresa en 1530 a España, llevando consigo la leyenda de "La sierra de Plata y las tierras del Rey Blanco". Esta leyenda fue la que indujo a Carlos I a financiar la expedición ultramarina de Pedro de Mendoza en 1536.7 4 Antes que Solís arribaron Vicente Yáñez Pinzón y Américo Vespucio y el propio Solís hizo un arribo previo a esta zona en 1512 dándole el nombre de Mar Dulce a la zona creyendo que comunicaba con el Pacífico que en 1513 descubrió Balboa.4
Pedro de Mendoza fue nombrado el 22 de agosto de 1534 Primer Adelantado, Gobernador y Capitán General, por decreto del rey Carlos I de España. Mendoza había ocupado cargos en la corte real de Carlos I y participó en varias campañas militares en Italia y Alemania, siendo parte del saqueo (Saco de Roma) el 6 de mayo de 1527. A pesar de sufrir de "mal de Nápoles", partió el 24 de agosto de 1535 desde Sanlúcar de Barrameda, con el encargo de fundar al menos cuatro ciudades. Su expedición estaba integrada por más de mil doscientos hombres trasladados por catorce navíos, además de caballos y vacas que al escapar y reproducirse formaron las primeras manadas, alcanzando para la llegada de Juan de Garay, miles de animales. Los hombres fueron fáciles de reclutar puesto que Hernando Pizarro había exhibido en Sevilla el oro de los Incas que trajo del Perú, además Carlos V autorizó a trasladar doscientos esclavos provenientes de la isla de Cabo Verde o de la costa de Guinea para poblar la región. Los conquistadores Hernando de Jerez y Juan Núñez recibieron idéntica autorización.8 En total había 2500 españoles y 150 extranjeros –portugueses, alemanes, flamencos y holandeses- que se embarcaron en un navío arrendado por Sebastián Neithard y Jacobo Welser, éste último miembro de una familia de banqueros de Augsburgo. Entre los viajeros había una veintena de nobles con título, dos o tres caballeros de una orden militar y algunos capitanes de los tercios de Italia, hijos de familias nobles, y algunas mujeres: María Davila, amante de Mendoza, Catalina Pérez, que se embarcó en Tenerife, Islas Canarias, Elvira Pineda, Mari Sánchez y Catalina Vadillo. Además de catorce monjes- jerónimos y religiosos de la orden de la Merced, un médico, Hernando de Zamora y el hermano de Teresa de Ávila, Rodrigo de Cepeda que perdiera la vida poco después en el Paraguay.9 Esta cifra de pasajeros no está confirmada por todos los historiadores, unos hablan de 1500 pasajeros y que una cierta cantidad de nobles acompañaron a Mendoza: 20 hidalgos, 4 alemanes, 4 ingleses, 5 franceses, 4 italianos y 33 portugueses.10
Comandada por Mendoza y piloteada por Gonzalo de Acosta, la flota alcanza el río Paraná Guazú en la Epifanía de 1536 donde divisan cerca de 2 mil indígenas charrúas en la orilla, por lo que Mendoza decidió desembarcar en la orilla sur donde realizó la primera fundación de lo que Mendoza llamó Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire, lo cual ocurrió el 2 de febrero de 1536 (o 3 de febrero según otros historiadores) en el borde del río (denominado Riachuelo), y según algunos historiadores su función no era la de convertirse en ciudad, sino que el fuerte fue instalado por motivos estratégicos, para ser utilizado en la defensa de la zona. El fuerte estaba construido en forma precaria, rodeado por un muro de tierra de 150 varas por lado y casi dos metros de alto, y una fosa con una empalizada. En el fuerte había varios ranchos construidos de barro y paja, utilizados como viviendas, y cinco iglesias.11 12 La zona estaba habitada originariamente por aborígenes pampas conocidos como querandíes.13
Durante quince días la expedición fue provista de alimentos por los querandíes pero al decimoquinto día dejaron de llevarle provisiones. Cuando Mendoza envió un contingente para reclamar los alimentos fueron atacados por los indígenas en pie de guerra. Mendoza respondió violentamente con trescientos mercenarios lansquenetas y treinta jinetes que cayeron sobre los querandíes; estos arrojaron sobre los españoles una lluvia de flechas y lanzaron piedras atadas con cuerdas hechas con tripas que hicieron caer a los caballos (esta arma arrojadiza se incorporó a la cultura gauchesca con el nombre de "boleadoras"). La mitad de los hombres es diezmada y a esta zona se la empezó a conocer como La Matanza. Más precisamente ocurrió en el lugar donde ahora se encuentra el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.12
Con el correr del tiempo las enfermedades, los ataques indígenas, las peleas internas y la imposibilidad de obtener una cantidad considerable de víveres, redujeron significativamente la población. En mayo de 1536, o abril de 1537, según otros autores, Mendoza envió a Juan de Ayolas hacia el norte, bordeando las costas del Río Paraná, con la misión de obtener víveres para el fuerte. Al morir Ayolas, la tarea quedó a cargo de Domingo Martínez de Irala, quién se dirigió al fuerte de Asunción.14 15
Por otro lado los indígenas buscaron la forma de echar a los extranjeros. Cuatro tribus rodearon el campamento e incendiaron los techos de las casas. Únicamente se salvó la de Pedro de Mendoza porque estaba hecha de tejas; además quemaron cuatro barcos que fondeaban en las cercanías. La población se defendió a los cañonazos, los que hicieron retroceder a los indios, pero el fuerte debió ser abandonado y la gente se refugió en las naves.
Isabel de Guevara escribió una carta explicando la situación, describiendo como se ocupaba de los hombres cansados, curándoles las heridas, lavando la ropa, cocinando como se podía, turnándose las mujeres como centinelas, armando las ballestas y exhortando a los soldados a recorrer el campo.
Mendoza había partido rumbo a la isla de Lobos, a la altura de Punta del Este con una expedición que finalmente se amotinó y dejó en tierra a sus leales pero el agravamiento de la sífilis que sufría lo paralizó a medias y debió volver al campamento. Posteriormente dejó la expedición en manos de Irala y volvió a España en abril de 1537 llevando todos sus bienes consigo, muriendo en viaje a la altura de Brasil.
La noticia del fallecimiento del adelantado la da el conquistador Gonzalo de Mendoza que arribó con tres naves con marinos de la expedición de Caboto y ex desertores que permanecían en Santa Catalina. Algunos conocían la zona, dominaban el guaraní y eran acompañados por indios con sus mujeres e hijos. Al conocerse la noticia de la desaparición de Pedro de Mendoza se abre una crisis por la sucesión del mismo. Irala, -que sostiene que Ayolas le dejó el mando antes de desparecer en el bosque-, Ruiz Galán quien, basándose en la confianza que le testimoniara Mendoza, se convierte de hecho en gobernador. Trató de mantener el orden en el campo donde reinaba el hambre, ordenó cortar la oreja de un hombre que fue sorprendido intentando robar una lechuga y de otro que se robó un rábano. Los numerosos jaguares y leopardos obligaban a los conquistadores a hacer sus necesidades fuera de la empalizada acompañados por hombres armados.
El cronista Ruy Díaz de Guzmán relató la vida de las primeras generaciones de los conquistadores del Río de la Plata. "Todo sirve de alimento: sapos, culebras, carroña y la misma carne humana. Dos personas a escondidas recortan jirones de carne de un colgado a quien ejecutaron por robar un caballo y se los comen." Este hecho sirvió de inspiración para que Luis Miranda de Villafañe escribiera un poema comparando la tierra del Río de la Plata con la de una viuda que asesina a sus maridos españoles y necesita un esposo fuerte y animoso.
Las cosas que allí se vieron, no se han visto en escritura: comer la propia asadura de un hermano Oh! juicio soberano
A finales de 1538 llegó a la zona del Río de la Plata el veedor real Alonso de Cabrera, quien portaba la Real Cédula que designaba al sucesor de Pedro de Mendoza, Juan de Ayolas, quién había muerto durante la expedición. Al dirigirse a Asunción Cabrera designó, en lugar del fallecido Ayolas, a Domingo Martínez de Irala, quien ordenó el abandono y destrucción del fuerte de Buenos Aires: "Por cuanto yo, Domingo Martínez de Irala, teniente de gobernador por el muy magnífico señor Juan de Ayolas, gobernador y capitán general de estas provincias del Río de la Plata, por suma he determinado de llevar la gente que estaba en el puerto de Buenos Aires para la juntar con la que está arriba, en el Paraguay...”.16 Los habitantes del fuerte finalmente fueron trasladados a Asunción en 1541.17
Sitio de la primera fundación[editar]
El sitio de la primera fundación aún es discutido: muchos, guiándose en lo escrito por Don Pedro de Mendoza, han supuesto que el primer asiento fue en lo que es el actual barrio de La Boca (esta teoría fue defendida por Paul Groussac), mientras que historiadores como Guillermo Furlong han llegado a suponer que el primer asentamiento fue en el actual barrio de Parque Patricios. Mucho más cierto parece ser lo opinado por Gutiérrez Nájera: la primera fundación de Buenos Aires se habría realizado en "Las Puntas de Buenos Aires", esto es en el altozano donde actualmente se encuentra el Parque Lezama, estando delimitada la primera ciudad al norte y oeste por el arroyo de Granados (o Tercero del Sur), y al este por un antiguo brazo del Riachuelo (Riachuelo de Los Navíos), que se encontraba separado del Río de la Plata por una baja y anegadiza isla llamada "de Los Pozos". Ese brazo del Riachuelo (con su antigua boca) quedó cegado durante el s. XVII.
Sin embargo, aún (julio de 2007), no se han encontrado relictos que constaten fehacientemente la ubicación de la primera ciudad de Buenos Aires. Tal curiosidad se explica por lo endeble y perecedero de los materiales con que fue edificada; los europeos al abandonarla llevaron consigo todo lo que les fue dable, los aborígenes (het y chanás) tomaron como botín o destruyeron lo remanente. Que algunos aborígenes tomaran elementos de la primera fundación explica la hipótesis dada por Federico Kirbus en la década de 1970: según Kirbus el primer solar de la ciudad fue en las cercanías de la actual ciudad de Belén de Escobar, más exactamente en el paraje actualmente llamado El Cazador. Kirbus afirma esto porque en tal lugar se encontraron balas de arcabuz y cerámicas europeas con dataciones correspondientes a inicios del siglo XVI
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